La carrera empezó el día anterior con la recogida de dorsales. Frío y cierto nerviosismo aliviados por una caña y comentarios por la estrategia a seguir. Luis, el amigo de Pablo venido desde Madrid, nos dio los consejos pertinentes de alguien que hace 9 medias y 4 maratones al año.
El día de la carrera, con bastante frío nos presentamos en Santa Pola con una hora y media de antelación por aquello de poder aparcar y tomar un café.
Nervios a la hora de poner el dorsal en la camiseta, la crema, la glucosa, el cronómetro.... parecemos adolescentes preparándonos para salir un sábado por la noche.
Quince minutos antes de la salida nos presentamos en la meta para poder salir. Gente por todos los lados, IMPRESIONANTE. Con la mascletá de salida nos preparamos para empezar a correr pero solo pisar la alfombra nos costó cerca de 3'30''. Los 5 km primeros fue como intentar correr por la Explanada un domingo por la mañana. A partir del km7 se empezaba a despejar ya que entrabas en la Avda de Santiago Bernabéu con espacio suficiente para correr a gusto. El ambiente durante toda la carrera fue impresionante: gente animando, bandas de música, altavoces, etc. Durante la carrera hizo algo de frío y un ligero viento que molestaba de vez en cuando pero peor lo estaba pasando el público que aguantaba estóicamente nuestro paso. Los últimos kilómetros son los que te hacen sentirte importante al entrar con los gritos del público y los aplausos del personal. La marca es lo de menos. Como siempre, te preguntas a mitad de carrera ¿Qué coño hago aquí? y te contestas: es la última que hago. Pero en cuanto cruzas la meta, miras el cronometro y a la gente que rodea y sin dudarlo preguntas ¿cuándo es la de Torrevieja?



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